El Oyerista


La censura sigue su marcha
A propósito del tema de la censura, tan de moda en estos días por el caso de Claudia López y El Tiempo -¿que tal se hubiera ganado un Simón Bolivar?-, me enteré por via de @maurodbd en Twitter, acerca de la censura que le practicaron en Semana a Gustavo Álvarez Gardeazabal, al parecer por presiones de Asocaña y la Cámara de Comercio de Cali.
Ocurrió que a Gardeazabal le pidieron un texto sobre el Valle del Cauca, que él tituló “Un poder casi feudal” y apareció sólo en la edición a suscriptores, pero no circuló en el Valle. Me puse en contacto con el autor, para poder publicar el texto censurado y dijo “por mi no hay problema,el problema es para quienes quisieron esconderlo”. Aquí está el texto con las notas previas, de Gardeazabal y de Semana:
A continuación la nota de la revista Semana sobre el articulo “un poder casi feudal” publicado en la revista-libro EL PODER DEL VALLE y el articulo en mención que solo fue recibido por los suscriptores de la revista y por alguna razón no se pudo adquirir en la librerias de Cali. CORDIAL SALUDO
Gardeazabal
N. DE LA R
En el suplemento especial “El poder del Valle” publicamos una columna de opinión en la que el escritor Gustavo Alvarez Gardeazábal expresó algunos conceptos personales acerca de la dirigencia del departamento de Valle del Cauca.Nos permitimos confirmar que tales manifestaciones son responsabilidad exclusiva de su autor, y que SEMANA no las comparte.Por el contrario,esta publicación considera que la clase dirigente del Valle,y en especial Asocaña y la Cámara de Comercio,han contribuido de manera muy importante al desarrollo de esa importante región del país.
UN PODER CASI FEUDAL
Por GUSTAVO ALVAREZ GARDEAZABAL
( PUBLICADO EN EL PODER DEL VALLE,REVISTA SEMANA.SEPT 24 2009)
Dos características fundamentales posee la disposición del poder en el otrora pais vallecaucano:la estructura de señorío sobreviviente y la envidia que la mueve. En otras palabras, su organización feudal y su decidida vocación antropófaga. Desde mucho antes de que Añasco y Ampudia descubrieran el valle geográfico del rio Cauca a nombre de Belalcázar,el Valle tenía una estructuración feudal.No existía un gran cacique ni una gran tribu que se impusiera sobre las otras. No resultaba válido tener la fuerza del manejo del oro que tenían los Calima ni la potencialidad bélica,crueldad y algazara de los Pijaos para que estos o aquellos dominaran a las por lo menos otras dos docenas de tribus que habitaban a lado y lado del caudaloso y sinuoso Cauca.Todas coexistían conservando cada una de las tribus sus territorios demarcados, mas geográfica que políticamente, o defendiéndolos con mayor o menor agresividad.No hay recuento histórico alguno que muestre la superioridad de una sobre todas las demás ,en cambio abundan las descripciones de los caciques territoriales, de los señores feudales indígenas que manejaban sus espacios vitales con todo poder siendo respetados y envidiados por sus vecinos.
A ese mundillo de territorios fértiles pero independientes llegaron unos españoles con todos los ancestro feudales de la edad media ibérica a reemplazar a los caciques indígenas, a tratar de dominar territorios primero con la espada,después con leguleyadas y por último con el apoyo de la cruz católica.Les quedó muy fácil entonces arrasar sembrados,sobornar tribus enteras para conquistar territorios vecinos y sentar la semilla del odio,la inquina y la estigmatización para apoderarse de la estructura.Mas aún para integrar medologias y procedimientos,aceitados por la envidia, entre los nuevos señores feudales que llegaban de España y los indios que veían repetir su esquema de poder al mismo tiempo que se les diluía el suyo de siglos.
La evolución de la sociedad vallecaucana está desde entonces ligada a esos parámetros.La estructura socio-económica se da inmediatamente sobre fundos propiedad de los blancos de Buga que se decían dependientes de Popayán pero que siempre hicieron lo que les daba la gana.De allí surgen las grandes haciendas manejadas al mas claro estilo feudal,con esclavos negros que reemplazaron los desaparecidos indígenas.Haciendas que terminaban siendo pequeñísimos países en donde la autosuficiencia productora llenaba los espacios de necesidad pues en ellas se daban el ganado y los alimentos a consumir,aun hasta las matas de algodón para fabricar en telares rudimentarios la indumentaria de vestir.De allí nacen también los deseos manifiestos de cada uno creerse mejor que el vecino y de no tener que ayudar ni pedir ayuda de sus otros congéneres.Pero también de la evolución de ese fenómeno aparece la concentración de la propiedad de la tierra en muy pocas manos,que se conserva hasta nuestros dias.En el censo de 1782 son apenas 106 familias las propietarias de las tierras del valle geográfico del rio Cauca entre Caloto y Cartago.En la actualidad son solo 14 ingenios azucareros los que controlan la producción de la caña de azúcar que en sus 220.000 hectáreas alberga apenas a no mas de 2.600 propietarios de tierras proveedores de esos ingenios.
El Valle no ha cambiado mucho desde ese punto de vista en los últimos 250 años.Sigue siendo una región feudal,manejada por unas pocas familias y en donde los negros y los mulatos,los pardos y los mestizos,la plebe,como tan despectivamente la llamaban en Buga a finales de 1.700,han tenido que abrirse campo para progresar,desarrollarse y llenarse de ilusiones y capacidades y tratar de hacer lo mismo que hicieron los criollos congregándose alrededor de Cali en los albores de la independencia,buscando un porvenir diferente.
Es muy curioso,la estructura social no parece haber cambiado en mucho,pero la región se transformó y se modernizó con entusiasmo porque el vértigo de la historia la arrastró y de una forma paralela ha permitido el crecimiento de otra estructura citadina,incapaz de enfrentarse violentamente a los dueños del poder fundamentado en la tierra pero si dotada de agallas para arrollar esas barreras asi sea repitiendo los mismos esquemas feudales y envidiosos de la tradición.El desarrollo de Cali en los últimos 60 años.El auge del rosario de ciudades que al amparo de los focos de producción azucarera fueron creciendo activamente, resultan ser la mejor expresión de esta visión.
La repetición de tales esbozos de proyectos socioeconómicos sigue siendo igual que antaño.La envidia que los blancos de Buga,realistas y anhelantes de la madre patria, destilaron contra el General José Maria Cabal,el hombre mas importante que ha dado el Valle, hasta que lo entregaron amarrado al pacificador Morillo para que lo fusilara, es igual a la estigmatización que hicieron de Jorge Isaacs hasta hacerlo salir del Valle y llevarlo a decir que sus restos fueran depositados a su muerte en cualquier otra parte menos en ese territorio que lo vio nacer y al cual cantó literariamente como nadie.La evidente y comprobada animadversión que la llamada clase dirigente,(agrupada en unos casi inexistentes gremios),ha tenido contra los alcaldes de Cali o los gobernadores del Valle elegidos desde las entrañas de las clases media o popular, es igual a la capacidad de aislamiento , distancia y menosprecio que se ha tenido por todas las clases sociales contra la clase política,al extremo de impedir machaconamente que desde 1899 un vallecaucano ocupe la presidencia de la nación.
En el Valle no parece haber interlocución a nivel nacional y por eso vive absurdamente quejándose del mal trato que le dan desde el gobierno central.La falta de unidad en propósitos comunes y la insistente repetición del esquema feudal ancestral para manejar los problemas, se ha hecho mas protuberante en las últimas décadas.El que los hijos de los antiguos señores de la tierra se hayan ido a educar en los Estados Unidos y solo un puñado de ellos regrese,ha dejado la transición en muy pocas manos o en las menos preparadas y poco dotadas.El refinamiento adquirido para cortarle la cabeza o las aspiraciones a todo aquél que sobresalga y generarle vacios a su alrededor,negándole el apoyo solidario, se ha estandarizado hasta volverse norma común en cualquier nivel.Nadie entonces quiere sobresalir ni hacer valer sus méritos.El hecho,por ejemplo, de que un empresario vallecaucano,Don Pedro Pablo Scarpetta, recientemente fallecido,hubiese alcanzado a ser la persona natural con mayor porcentaje de participación individual en el Grupo Empresarial Antioqueño y nadie lo hubiera sabido ni lo aprovechara , es el mejor ejemplo de la creciente incapacidad regional de asumir desde el Valle el poder nacional.En cambio, el lubricante que parece aceitar la maquinaria para que todo siga adelante es un cada vez mas advertible antipatía y envidia por lo antioqueño,en forma casi idéntica a como se tuvo cuando la colonización paisa se asomó al Valle y llegó hasta Tuluá para hacer del Norte del Valle un territorio bien distinto,en métodos y actitudes, del resto de la fertilísima llanura vallecaucana.
Es tan abrumador el fenómeno de la insolidaridad y la falta de apoyo a líderes y movimientos en el Valle que todos los esfuerzos que se han hecho para tratar de aglutinar las diversas y ricas potencialidades regionales alrededor de proyectos o entidades especificas como ha sucedido en Antioquia,la Costa o los Santanderes han fracasado estruendosamente.El último de ellos “Planeta Valle” que quería recoger todas las fuerzas productivas de la región en pos de ideales comunes terminó siendo una dependencia menor de la Cámara de Comercio de Cali,entidad que subsume todas las iniciativas y con instrumentos burocráticos refinados y mediatizados no deja ninguna en pie así se atribuya todas las responsabilidades de un presunto liderazgo en la comarca.
Lo curioso,empero, es que pese a todos estos obstáculos, a toda esta parafernalia heredada para no dejar hacer nada ,los vallecaucanos hemos sido capaces de salir adelante y de no caer en tentación absurda. Con esa misma habilidad o desgano no pudieron crecer ni desarrollarse los zurriagueros liberales que azotaban a sus enemigos políticos a la salida de misa los domingos en la mitad del siglo 19.Tampoco pudieron subsistir ni los pájaros conservadores que sembraron la violencia en la mitad del siglo XX ni durar mas de lo que tenían que sobrevivir las estructuras del narcotráfico. Por eso tampoco el foco de los paramilitares no encontró terreno fértil en el Valle y el azote maldito de la parapolitica no pudo meterse en las entrañas del estado como sí ocurrió en por lo menos 10 departamentos quedando apenas como un remedo débil de lo que sucedía en el resto del país.
El señorío y la envidia vallecaucanas siguen latentes,pero para escapar de su llamado atávico muchos hemos emprendido batallas solitarias hasta salir adelante o sobreponernos al infortunio.Muchos otros lo intentarán en los próximos años.La evolución vertiginosa del mundo no puede permitir que en el Valle continuén sobreviviendo esos anacronismos cuando en el balance electoral deposita casi millón y medio de votos y en el ámbito económico aporta casi dos dígitos del PIB nacional.

A propósito del tema de la censura, tan de moda en estos días por el caso de Claudia López y El Tiempo -¿que tal se hubiera ganado un Simón Bolivar?-, me enteré por via de @maurodbd en Twitter, acerca de la censura que le practicaron en Semana a Gustavo Álvarez Gardeazabal, al parecer por presiones de Asocaña y la Cámara de Comercio de Cali.

Ocurrió que a Gardeazabal le pidieron un texto sobre el Valle del Cauca, que él tituló “Un poder casi feudal” y apareció sólo en la edición a suscriptores, pero no circuló en el Valle. Me puse en contacto con el autor, para poder publicar el texto censurado y dijo “por mi no hay problema,el problema es para quienes quisieron esconderlo”. Aquí está el texto con las notas previas, de Gardeazabal y de Semana:

A continuación la nota de la revista Semana sobre el articulo “un poder casi feudal” publicado en la revista-libro EL PODER DEL VALLE y el articulo en mención que solo fue recibido por los suscriptores de la revista y por alguna razón no se pudo adquirir en la librerias de Cali. CORDIAL SALUDO

Gardeazabal

N. DE LA R

En el suplemento especial “El poder del Valle” publicamos una columna de opinión en la que el escritor Gustavo Alvarez Gardeazábal expresó algunos conceptos personales acerca de la dirigencia del departamento de Valle del Cauca.Nos permitimos confirmar que tales manifestaciones son responsabilidad exclusiva de su autor, y que SEMANA no las comparte.Por el contrario,esta publicación considera que la clase dirigente del Valle,y en especial Asocaña y la Cámara de Comercio,han contribuido de manera muy importante al desarrollo de esa importante región del país.

UN PODER CASI FEUDAL

Por GUSTAVO ALVAREZ GARDEAZABAL

( PUBLICADO EN EL PODER DEL VALLE,REVISTA SEMANA.SEPT 24 2009)

Dos características fundamentales posee la disposición del poder en el otrora pais vallecaucano:la estructura de señorío sobreviviente y la envidia que la mueve. En otras palabras, su organización feudal y su decidida vocación antropófaga. Desde mucho antes de que Añasco y Ampudia descubrieran el valle geográfico del rio Cauca a nombre de Belalcázar,el Valle tenía una estructuración feudal.No existía un gran cacique ni una gran tribu que se impusiera sobre las otras. No resultaba válido tener la fuerza del manejo del oro que tenían los Calima ni la potencialidad bélica,crueldad y algazara de los Pijaos para que estos o aquellos dominaran a las por lo menos otras dos docenas de tribus que habitaban a lado y lado del caudaloso y sinuoso Cauca.Todas coexistían conservando cada una de las tribus sus territorios demarcados, mas geográfica que políticamente, o defendiéndolos con mayor o menor agresividad.No hay recuento histórico alguno que muestre la superioridad de una sobre todas las demás ,en cambio abundan las descripciones de los caciques territoriales, de los señores feudales indígenas que manejaban sus espacios vitales con todo poder siendo respetados y envidiados por sus vecinos.

A ese mundillo de territorios fértiles pero independientes llegaron unos españoles con todos los ancestro feudales de la edad media ibérica a reemplazar a los caciques indígenas, a tratar de dominar territorios primero con la espada,después con leguleyadas y por último con el apoyo de la cruz católica.Les quedó muy fácil entonces arrasar sembrados,sobornar tribus enteras para conquistar territorios vecinos y sentar la semilla del odio,la inquina y la estigmatización para apoderarse de la estructura.Mas aún para integrar medologias y procedimientos,aceitados por la envidia, entre los nuevos señores feudales que llegaban de España y los indios que veían repetir su esquema de poder al mismo tiempo que se les diluía el suyo de siglos.

La evolución de la sociedad vallecaucana está desde entonces ligada a esos parámetros.La estructura socio-económica se da inmediatamente sobre fundos propiedad de los blancos de Buga que se decían dependientes de Popayán pero que siempre hicieron lo que les daba la gana.De allí surgen las grandes haciendas manejadas al mas claro estilo feudal,con esclavos negros que reemplazaron los desaparecidos indígenas.Haciendas que terminaban siendo pequeñísimos países en donde la autosuficiencia productora llenaba los espacios de necesidad pues en ellas se daban el ganado y los alimentos a consumir,aun hasta las matas de algodón para fabricar en telares rudimentarios la indumentaria de vestir.De allí nacen también los deseos manifiestos de cada uno creerse mejor que el vecino y de no tener que ayudar ni pedir ayuda de sus otros congéneres.Pero también de la evolución de ese fenómeno aparece la concentración de la propiedad de la tierra en muy pocas manos,que se conserva hasta nuestros dias.En el censo de 1782 son apenas 106 familias las propietarias de las tierras del valle geográfico del rio Cauca entre Caloto y Cartago.En la actualidad son solo 14 ingenios azucareros los que controlan la producción de la caña de azúcar que en sus 220.000 hectáreas alberga apenas a no mas de 2.600 propietarios de tierras proveedores de esos ingenios.

El Valle no ha cambiado mucho desde ese punto de vista en los últimos 250 años.Sigue siendo una región feudal,manejada por unas pocas familias y en donde los negros y los mulatos,los pardos y los mestizos,la plebe,como tan despectivamente la llamaban en Buga a finales de 1.700,han tenido que abrirse campo para progresar,desarrollarse y llenarse de ilusiones y capacidades y tratar de hacer lo mismo que hicieron los criollos congregándose alrededor de Cali en los albores de la independencia,buscando un porvenir diferente.

Es muy curioso,la estructura social no parece haber cambiado en mucho,pero la región se transformó y se modernizó con entusiasmo porque el vértigo de la historia la arrastró y de una forma paralela ha permitido el crecimiento de otra estructura citadina,incapaz de enfrentarse violentamente a los dueños del poder fundamentado en la tierra pero si dotada de agallas para arrollar esas barreras asi sea repitiendo los mismos esquemas feudales y envidiosos de la tradición.El desarrollo de Cali en los últimos 60 años.El auge del rosario de ciudades que al amparo de los focos de producción azucarera fueron creciendo activamente, resultan ser la mejor expresión de esta visión.

La repetición de tales esbozos de proyectos socioeconómicos sigue siendo igual que antaño.La envidia que los blancos de Buga,realistas y anhelantes de la madre patria, destilaron contra el General José Maria Cabal,el hombre mas importante que ha dado el Valle, hasta que lo entregaron amarrado al pacificador Morillo para que lo fusilara, es igual a la estigmatización que hicieron de Jorge Isaacs hasta hacerlo salir del Valle y llevarlo a decir que sus restos fueran depositados a su muerte en cualquier otra parte menos en ese territorio que lo vio nacer y al cual cantó literariamente como nadie.La evidente y comprobada animadversión que la llamada clase dirigente,(agrupada en unos casi inexistentes gremios),ha tenido contra los alcaldes de Cali o los gobernadores del Valle elegidos desde las entrañas de las clases media o popular, es igual a la capacidad de aislamiento , distancia y menosprecio que se ha tenido por todas las clases sociales contra la clase política,al extremo de impedir machaconamente que desde 1899 un vallecaucano ocupe la presidencia de la nación.

En el Valle no parece haber interlocución a nivel nacional y por eso vive absurdamente quejándose del mal trato que le dan desde el gobierno central.La falta de unidad en propósitos comunes y la insistente repetición del esquema feudal ancestral para manejar los problemas, se ha hecho mas protuberante en las últimas décadas.El que los hijos de los antiguos señores de la tierra se hayan ido a educar en los Estados Unidos y solo un puñado de ellos regrese,ha dejado la transición en muy pocas manos o en las menos preparadas y poco dotadas.El refinamiento adquirido para cortarle la cabeza o las aspiraciones a todo aquél que sobresalga y generarle vacios a su alrededor,negándole el apoyo solidario, se ha estandarizado hasta volverse norma común en cualquier nivel.Nadie entonces quiere sobresalir ni hacer valer sus méritos.El hecho,por ejemplo, de que un empresario vallecaucano,Don Pedro Pablo Scarpetta, recientemente fallecido,hubiese alcanzado a ser la persona natural con mayor porcentaje de participación individual en el Grupo Empresarial Antioqueño y nadie lo hubiera sabido ni lo aprovechara , es el mejor ejemplo de la creciente incapacidad regional de asumir desde el Valle el poder nacional.En cambio, el lubricante que parece aceitar la maquinaria para que todo siga adelante es un cada vez mas advertible antipatía y envidia por lo antioqueño,en forma casi idéntica a como se tuvo cuando la colonización paisa se asomó al Valle y llegó hasta Tuluá para hacer del Norte del Valle un territorio bien distinto,en métodos y actitudes, del resto de la fertilísima llanura vallecaucana.

Es tan abrumador el fenómeno de la insolidaridad y la falta de apoyo a líderes y movimientos en el Valle que todos los esfuerzos que se han hecho para tratar de aglutinar las diversas y ricas potencialidades regionales alrededor de proyectos o entidades especificas como ha sucedido en Antioquia,la Costa o los Santanderes han fracasado estruendosamente.El último de ellos “Planeta Valle” que quería recoger todas las fuerzas productivas de la región en pos de ideales comunes terminó siendo una dependencia menor de la Cámara de Comercio de Cali,entidad que subsume todas las iniciativas y con instrumentos burocráticos refinados y mediatizados no deja ninguna en pie así se atribuya todas las responsabilidades de un presunto liderazgo en la comarca.

Lo curioso,empero, es que pese a todos estos obstáculos, a toda esta parafernalia heredada para no dejar hacer nada, los vallecaucanos hemos sido capaces de salir adelante y de no caer en tentación absurda. Con esa misma habilidad o desgano no pudieron crecer ni desarrollarse los zurriagueros liberales que azotaban a sus enemigos políticos a la salida de misa los domingos en la mitad del siglo 19.Tampoco pudieron subsistir ni los pájaros conservadores que sembraron la violencia en la mitad del siglo XX ni durar mas de lo que tenían que sobrevivir las estructuras del narcotráfico. Por eso tampoco el foco de los paramilitares no encontró terreno fértil en el Valle y el azote maldito de la parapolitica no pudo meterse en las entrañas del estado como sí ocurrió en por lo menos 10 departamentos quedando apenas como un remedo débil de lo que sucedía en el resto del país.

El señorío y la envidia vallecaucanas siguen latentes,pero para escapar de su llamado atávico muchos hemos emprendido batallas solitarias hasta salir adelante o sobreponernos al infortunio.Muchos otros lo intentarán en los próximos años. La evolución vertiginosa del mundo no puede permitir que en el Valle continuén sobreviviendo esos anacronismos cuando en el balance electoral deposita casi millón y medio de votos y en el ámbito económico aporta casi dos dígitos del PIB nacional.

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